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Tu cartucho de tóner no va al cubo amarillo: cómo recogerlo y reciclarlo bien

Tirar un cartucho de tinta o tóner con la basura común no es una buena salida. Aprende a guardarlo, distinguir reutilización de reciclaje y montar un sistema sencillo de recogida para tu oficina o negocio.

Caja de recogida con cartuchos vacíos junto a una impresora de oficina

La impresora avisa de que queda poco tóner y, unas semanas después, aparece una caja llena de cartuchos vacíos junto al armario. El gesto más fácil es tirarlos con el resto de la basura. También es el que menos sentido tiene: contienen plásticos, piezas metálicas y restos de polvo o tinta que deben entrar en un circuito de recogida adecuado. Si compras consumibles para una oficina, un colegio o un negocio, conviene saber qué hacer con ellos antes de que ocupen media estantería.

Un cartucho vacío no es basura normal

Un cartucho de tinta o tóner ha estado dentro de un equipo eléctrico y lleva materiales que pueden recuperarse. Su gestión depende del producto y del canal de recogida disponible, pero la idea práctica es sencilla: no lo mezcles con el contenedor de papel ni con la fracción resto. Tampoco lo desmontes para separar piezas en la oficina.

La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular establece la jerarquía de gestión: primero prevenir, después preparar para la reutilización, reciclar y, solo al final, eliminar. En el caso de los consumibles de impresión, esa secuencia importa. Un cartucho todavía aprovechable puede volver a utilizarse; uno agotado puede pasar por un proceso de recuperación de materiales.

El proyecto europeo LIFE NEW4CARTRIDGES explica que la reutilización de cartuchos sigue siendo baja, alrededor del 20 % de las unidades en circulación según sus datos de proyecto. Su objetivo no es que guardes los cartuchos indefinidamente, sino que lleguen secos, identificados y separados a un gestor o programa de recogida que sepa tratarlos.

Hay dos errores muy habituales:

  • Dejar el cartucho vacío en una caja abierta, donde pierde piezas, acumula polvo o acaba mezclado con residuos de oficina.
  • Meterlo en el contenedor azul porque «es plástico» o porque venía dentro de un embalaje de cartón.

El cartón exterior sí puede separarse si está limpio. El cartucho no debe seguir el mismo camino por defecto.

¿Qué diferencia hay entre reutilizar, remanufacturar y reciclar?

No son tres palabras para decir lo mismo. Reutilizar significa dar un nuevo uso al cartucho, normalmente tras revisar su estado. Remanufacturar suele implicar desmontar, limpiar, sustituir componentes gastados, rellenar y comprobar el resultado para devolverlo al servicio. Reciclar llega cuando el cartucho ya no tiene una segunda vida razonable y se recuperan materiales como plástico o metal.

La asociación europea ETIRA señala que el sector de la remanufactura evita cada año unos 300.000 m³ de residuos destinados a vertedero y aporta alrededor de 1.500 millones de euros a la economía europea. Es una cifra de la propia asociación sectorial, no una promesa aplicable a cualquier cartucho. Sirve, eso sí, para entender por qué la primera pregunta no debería ser «¿en qué contenedor lo tiro?», sino «¿se puede volver a usar?».

La misma fuente estima unos 120 millones de cartuchos de tóner vendidos cada año en Europa y advierte de que el mercado incluye productos de calidad muy desigual. En una compra profesional conviene mirar algo más que el precio de la caja:

  • Si el proveedor ofrece instrucciones claras para devolver el consumible vacío.
  • Si identifica al fabricante y aporta información de conformidad y seguridad.
  • Si el cartucho es original, remanufacturado o un producto nuevo compatible.
  • Si existe atención posventa cuando el rendimiento o la compatibilidad fallan.

No todos los compatibles son iguales y no todo lo barato sale mal. Pero una oferta sin fabricante identificable, sin instrucciones y sin canal de retorno deja el problema en tus manos.

¿Cómo debes guardar los cartuchos usados?

La logística diaria puede ser más sencilla de lo que parece. Reserva una caja con tapa, seca y estable, en una zona de consumibles. No hace falta convertirla en un almacén especial, pero sí evitar el sol directo, la humedad y los golpes. Para los cartuchos de tinta, conserva el embalaje original cuando lo tengas; ayuda a proteger los cabezales y a evitar manchas.

Aplica este pequeño protocolo en cada cambio:

  1. Saca el cartucho siguiendo las instrucciones de la impresora. No fuerces tapas ni contactos.
  2. Si hay tinta visible, coloca el consumible en una bolsa bien cerrada o utiliza su embalaje de sustitución.
  3. Anota la fecha, el modelo y la cantidad. En una oficina con varios equipos, este dato evita mezclar referencias incompatibles.
  4. Deposítalo en la caja de retorno y cierra la tapa.
  5. Cuando la caja alcance una cantidad razonable, tramita la devolución al programa del fabricante, al proveedor o a un gestor autorizado.

No guardes cartuchos durante años «por si algún día sirven». El polvo de tóner puede apelmazarse y la tinta puede secarse. Además, una caja olvidada acaba perdiendo su trazabilidad. Si el volumen es pequeño, agrupar la devolución con un pedido de consumibles puede reducir gestiones. Si el volumen es alto, pide al proveedor un sistema periódico y deja por escrito quién recoge, cuándo y qué justificante entrega.

Antes de comprar, revisa también el consumo real. En la guía de material de oficina y consumibles de Shoroban puedes localizar las categorías que necesitas y consultar una alternativa si el modelo de tu impresora ha cambiado.

¿Qué debe hacer una empresa para no perder el control?

El fallo no suele estar en la persona que cambia el cartucho. Está en que nadie ha decidido qué ocurre después. Una empresa pequeña puede resolverlo con una hoja de control; una oficina grande necesitará asignar responsables y un proveedor estable.

Un registro útil incluye pocos campos:

  • Fecha de retirada.
  • Marca y referencia del cartucho.
  • Equipo al que pertenecía.
  • Número de unidades acumuladas.
  • Canal de entrega y fecha de recogida.
  • Justificante o albarán, si el gestor lo facilita.

Con seis meses de datos puedes detectar patrones: qué impresora consume más, qué referencias se agotan demasiado pronto y si estás comprando cartuchos que luego no tienen una vía de retorno clara. Ese análisis también enlaza con el control de stock. En vez de pedir diez cajas por miedo a quedarte sin tóner, calcula el consumo mensual, el plazo de entrega y el espacio disponible. Ya explicamos cómo evitar los apuros de última hora en el artículo sobre consumibles que se terminan a mitad de mes.

Para un colegio, una copistería o una empresa con varios puntos de impresión, separa los circuitos. El cartucho de una impresora láser no debe acabar en la misma caja que una botella de tinta abierta. Etiqueta la caja con «cartuchos vacíos» y añade una nota visible: «no tirar a la basura». Parece básico, pero funciona cuando entra una persona nueva o cuando el personal de limpieza cambia.

La Ley 7/2022 también insiste en la responsabilidad de quien produce y gestiona residuos. La obligación concreta puede variar según el tipo de residuo, el volumen y la comunidad autónoma. Por eso este artículo no sustituye el asesoramiento de un gestor autorizado. Si tu empresa genera una cantidad constante, pregunta al proveedor qué canal aplica y qué documento puede entregarte.

¿Qué significa comprar con menos residuos?

Separar bien es el último paso. Antes puedes reducir el problema desde la compra y desde la configuración de la impresora. El dato de ETIRA de que la remanufactura puede recortar entre un 45 % y un 60 % las emisiones de CO₂ debe leerse como una estimación sectorial para procesos concretos, no como una garantía universal. Aun así, ofrece una pista clara: alargar la vida de un cartucho suele evitar fabricar otro desde cero.

Puedes comparar estas opciones antes de cerrar un pedido:

  • Cartucho original: suele ofrecer una compatibilidad muy previsible y programas de retorno del fabricante, aunque el coste inicial puede ser mayor.
  • Cartucho remanufacturado: aprovecha una carcasa existente; pregunta quién lo ha reacondicionado, qué pruebas realiza y qué garantía ofrece.
  • Sistema de depósito o recogida del proveedor: útil cuando hay varios equipos y quieres una rutina fija.
  • Impresión ajustada: doble cara cuando el documento lo permita, borradores para uso interno y perfiles que eviten imprimir copias innecesarias.

La compatibilidad manda. Un cartucho que deja rayas, obliga a repetir trabajos o estropea un tambor no ha sido una buena compra aunque costara menos. Pide la referencia exacta de tu impresora, no solo la familia del modelo. Si tienes dudas sobre qué consumible encaja o quieres organizar un suministro periódico, puedes escribirnos desde contacto con la marca y el modelo del equipo.

También merece la pena revisar el embalaje. Conserva el cartón que protege el cartucho durante el transporte, pero no acumules cajas vacías sin uso. Separa el papel y el cartón limpio por su circuito y deja el cartucho en la caja de retorno. Son dos residuos distintos, aunque lleguen juntos.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tirar un cartucho de tinta o tóner al contenedor amarillo?

No lo hagas como regla general. El contenedor amarillo está destinado a envases ligeros, no a cualquier objeto de plástico. Entrega el cartucho mediante el programa de retorno del fabricante, el proveedor o un gestor autorizado que indique el canal correcto.

¿Debo guardar los cartuchos vacíos en una bolsa?

Si hay restos de tinta o riesgo de goteo, sí: utiliza una bolsa cerrada y colócala dentro de una caja estable. En los cartuchos de tóner, evita golpes y no abras el depósito de polvo. Sigue siempre las indicaciones del fabricante.

¿Un cartucho compatible se puede reciclar igual que uno original?

Depende de su diseño y del programa que lo reciba. No presupongas que todos tienen el mismo circuito. Conserva la referencia, pregunta al proveedor y no mezcles unidades de procedencia desconocida con devoluciones identificadas.

¿Tengo que conservar un justificante de la entrega?

Si eres una empresa y entregas un volumen habitual, conviene pedirlo y guardarlo con el registro de residuos. El documento exacto depende del canal y de la normativa aplicable a tu actividad. Un gestor autorizado o tu proveedor puede indicarte qué comprobante corresponde.

La próxima vez que cambies el tóner, no dejes el cartucho junto a la impresora «para luego». Ponlo en una caja identificada y decide hoy quién lo recogerá. Si necesitas ordenar el suministro de papel, tinta, tóner y material de oficina en un solo pedido, habla con Shoroban y cuéntanos qué equipos utilizas.

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