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Tirar una factura a la basura puede costarte 10.000 euros: así destruyes papel sin saltarte la RGPD

La ley no prohíbe tener papel en la oficina, pero sí obliga a destruirlo bien cuando ya no hace falta. Te contamos qué dice la RGPD, qué nivel de trituradora necesitas (norma DIN 66399) y los errores que la AEPD ya ha sancionado.

Escritorio de oficina con una destructora de papel triturando documentos en pequeñas partículas, junto a papelería y carpetas.

Tirar una factura a la basura puede costarte 10.000 euros: así destruyes papel sin saltarte la RGPD

Hace un par de años, una farmacia de un pueblo español recibió una sanción de 10.000 euros. El motivo no fue un hackeo ni una filtración informática: fue papel. Hojas de medicación, recetas y tickets de pacientes que acabaron en un contenedor de basura, rotos a mano y perfectamente legibles para cualquiera que metiera la mano. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) no tuvo dudas: tirar documentos con datos personales sin destruirlos es una infracción, y la factura llega aunque lo haya hecho "un empleado por error".

Si gestionas una oficina, un comercio o una academia, este tema te toca más de lo que crees. Cada semana imprimes facturas, nóminas, contratos y fichas de clientes. ¿Adónde van cuando ya no sirven? Si la respuesta es "a la papelera y luego al contenedor", estás corriendo un riesgo real y evitable.

¿De verdad te pueden multar por tirar papel a la basura?

Sí, y no es teoría. La AEPD ha sancionado casos muy concretos por exactamente esto:

  • Una farmacia: 10.000 euros por dejar documentación sanitaria en un contenedor público (resolución PS/00538/2022).
  • Un club deportivo: 1.000 euros tras aparecer más de 1.400 carnés federativos con datos de menores en una caja de cartón junto a un campo de fútbol.
  • Una tienda comercial: 6.000 euros porque unas empleadas dejaron documentos con la marca del local en la vía pública "sin querer".

La base legal es clara. El artículo 5.1.f del RGPD exige que los datos se traten garantizando su seguridad, integridad y confidencialidad. El artículo 32 del mismo reglamento obliga a aplicar medidas técnicas y organizativas adecuadas. Destruir mal el papel encaja de lleno ahí: si cualquiera puede leerlo en un contenedor, no hay confidencialidad que valga.

Y ojo con el importe: las sanciones por protección de datos llegan hasta los 20 millones de euros o el 4 % de la facturación anual en los casos más graves. Las multas que ves arriba son de las "suaves", precisamente porque no hubo una filtración masiva. No te la juegues a ganar.

¿Qué papeles no pueden ir al contenedor tal cual?

Cualquier documento que contenga datos de una persona física. Es fácil acordarse de los obvios y olvidar el resto:

  • Facturas y albaranes con nombre y NIF del cliente.
  • Nóminas y contratos de trabajo.
  • Fichas de empleados y currículums recibidos.
  • Listas de clientes, presupuestos y pedidos.
  • Informes médicos o cualquier dato de salud.
  • Borradores y copias que tiraste sin mirar.

Antes de destruir, respeta los plazos de conservación que marca otra normativa. Por ejemplo, el Código de Comercio exige guardar la documentación mercantil seis años, y la Ley General Tributaria cuatro. Destruir una factura antes de tiempo también te complica la vida en una inspección. Primero cumple el plazo, luego tritura.

NivelTipo de corteUso recomendado
P-1Tiras anchasReconstruible — no usar con datos de terceros
P-2Tiras anchasReconstruible — no usar con datos de terceros
P-3Partículas pequeñasTu información propia
P-4Estándar oficinasMínimo recomendado para datos de terceros
P-5MicrocorteDatos muy sensibles
P-6 / P-7Nivel extremoMáxima seguridad

Los siete niveles DIN 66399: cuanto mayor el número, más pequeña la partícula y más difícil recomponer el documento. P-4 es el estándar de oficina; el corte en tiras (P-1/P-2) no protege los datos de terceros.

¿Cómo eliges la trituradora sin gastar de más?

Aquí entra la norma DIN 66399, que clasifica las destructoras en siete niveles de seguridad, del P-1 al P-7, según el tamaño de la partícula resultante. Cuanto más pequeña queda la viruta, más difícil es recomponer el documento.

  • P-1 y P-2: corte en tiras anchas. No sirven para datos de terceros; se reconstruyen con paciencia y celo.
  • P-3: partículas pequeñas, válido para información propia sensible.
  • P-4: el estándar para oficinas (partículas de unos 4×40 mm, menos de 160 mm²). Cubre nóminas, contratos y datos de clientes.
  • P-5: microcorte (unos 2×15 mm). Para datos muy sensibles o estratégicos.
  • P-6 y P-7: niveles extremos, fuera del día a día de una pyme.

Fellowes, uno de los fabricantes de referencia, recomienda no bajar nunca de P-4 en una empresa. Si solo mueves publicidad y borradores sin datos, una P-3 te basta; en cuanto tocas datos de clientes o empleados, apunta a P-4 o P-5. En nuestro catálogo de máquinas y complementos de oficina encontrarás destructoras de corte cruzado que cubren esos niveles sin ocupar media mesa.

Una trampa habitual: las trituradoras de corte en tiras. Quedan bonitas porque salen cintas largas, pero basta con pegarlas en orden para leer el original. Para datos personales, solo vale el corte en partículas cruzadas o microcorte.

El fallo que repiten casi todas las multas

Si lees las resoluciones de la AEPD, todas comparten el mismo patrón: la empresa no tenía un sistema seguro de destrucción. No es que trituraran mal; es que muchas veces ni trituraban. La caja acababa en la papelera de la calle porque "alguien se confundió" o porque el servicio de limpieza la vació sin mirar.

La AEPD deja claro en su nota técnica de teletrabajo que el papel no se puede desechar sin garantizar que queda destruido: ni en papeleras de hotel, ni en la basura doméstica, ni en contenedores a los que cualquiera pueda acceder y recomponer la información. Y lo que de verdad duele: que el error lo cometiera un empleado no exime al responsable. El club de fútbol pagó la multa aunque nadie supo quién soltó la caja.

Tres costumbres que te sacan del paso:

  • Papeleras con cierre o contenedores de destrucción segura para lo que ya no sirve, no baldes abiertos.
  • Una trituradora cerca de la impresora, para triturar al momento en vez de amontonar.
  • Decirlo en alto: el personal de limpieza no debe vaciar bandejas con documentos sin que alguien del equipo las revise antes.

Otra práctica que funciona es la "mesa limpia": al terminar la jornada, ningún documento con datos personales queda sobre el escritorio. Así evitas que una visita, un repartidor o el servicio de limpieza cruce información que no le corresponde.

¿Y si externalizas la destrucción?

Para volúmenes grandes tiene sentido contratar una empresa de destrucción documental. Pero ojo: al tocar datos personales, ese proveedor se convierte en encargado del tratamiento (artículo 28 del RGPD). Necesitas un contrato de encargo de tratamiento y, idealmente, un certificado de destrucción (norma UNE 15713) que acredite cuándo y cómo se hizo. Sin eso, la responsabilidad sigue siendo tuya si algo sale mal.

Preguntas frecuentes

¿La ley obliga a triturar el papel?

No hay un artículo que diga "compra una trituradora". Lo que dice la ley es que debes garantizar la seguridad e integridad de los datos (RGPD art. 5.1.f y 32) y destruirlos cuando dejen de ser necesarios. En la práctica, tirar papel con datos a la basura sin destruirlo es una infracción que la AEPD ya ha sancionado.

¿Puedo tirar una factura vieja a la basura si ya pasó el plazo de guarda?

Solo después de destruirla bien. El plazo de guarda (seis años mercantil, cuatro tributario) es el mínimo que debes conservar; una vez cumplido, puedes eliminarla, pero sigue conteniendo datos personales, así que tritúrala o usa un servicio de destrucción certificado.

¿Qué nivel de trituradora necesito para una oficina normal?

Para una pyme que maneja datos de clientes y empleados, el nivel P-4 (corte en partículas cruzadas) es el punto de equilibrio. Si tratas datos especialmente sensibles (salud, por ejemplo), sube a P-5. Evita las de corte en tiras para cualquier documento con terceros.

¿Las trituradoras de corte en tiras valen para algo?

Para publicidad, folletos y papel propio sin datos, sí. Para facturas, nóminas o contratos, no: las tiras se reordenan y se lee el original. Ahí solo sirve el corte en partículas o microcorte.

Montar un sistema de destrucción no te costará más que una trituradora decente y media hora de explicárselo al equipo. Comparado con una sanción de 10.000 euros y el daño a tu reputación, es la inversión más barata que vas a hacer este año. Si quieres ver qué opciones de corte cruzado caben en tu oficina, échale un ojo a nuestro catálogo de máquinas y complementos, o escríbenos y te ayudamos a elegir el nivel que necesitas.

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