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cartulinas manualidades papel oficina

La cartulina no se elige por el color: el gramaje decide si tu trabajo se ondula o sale bien

El color es lo último que importa en una cartulina: el gramaje y el acabado deciden si imprime bien, si se puede pintar o si acaba ondulada en el cajón. Así eliges la que necesitas sin pagar de más.

Hojas de cartulina de colores apiladas sobre un escritorio junto a cartón gris, cartón pluma, una regla metálica y un cúter de precisión

Entras en la papelería, ves el expositor de cartulinas de colores, coges la que más te gusta y la pagas sin mirar la etiqueta. Y luego, ya en casa, esa misma cartulina se atasca en la impresora, se corre cuando la pintas con rotulador o amanece ondulada como una teja al cabo de dos días. El color no tenía nada que ver. Lo que te ha fallado son dos datos que van impresos en un rincón de la etiqueta y que casi nadie lee: el gramaje y el acabado.

Vamos a arreglar eso. No necesitas ser impresor, solo saber qué cartulina pide cada trabajo antes de pagarla.

Gramaje, grosor y acabado no son lo mismo

El gramaje es la masa de una hoja por metro cuadrado, y se mide según la norma ISO 536. Un 170 g/m² pesa 170 gramos por cada metro cuadrado, sea A4 o A3. El grosor es otra cosa: se mide en micras con la norma ISO 534 y depende de la densidad y del volumen específico del papel. Por eso una cartulina voluminosa de 250 g/m² puede resultar más gruesa que una estucada compacta de 300 g/m².

El tercer dato es el acabado, y es el que más se nota al trabajar:

  • Estucada: lleva una capa de estuco (carbonato de calcio y pigmentos) que deja la superficie lisa. La tinta se queda encima en vez de hundirse, así que imprime nítida y con colores vivos. La opalina es la estucada más común, entre 150 y 300 g/m².
  • No estucada u offset: sin recubrimiento, más porosa y con tacto más rústico. Absorbe mucho más, lo que la hace cómoda para lápiz, cera y pintura, pero peor para impresión fina.

La cartulina arranca, por definición, por encima de los 200 g/m², aunque en la práctica encuentras desde 135 hasta 300 g/m². Casi toda la que se vende trae una cara estucada para poder imprimir en ella.

Si vas a comprar, mira la etiqueta antes que el color: en el catálogo tienes cartulinas de colores en A4 y en formatos grandes y ahí se ve el gramaje de cada referencia.

La que pinta bien no es la que imprime bien

Aquí está el malentendido que arruina más trabajos. La cartulina estucada es la mejor para imprimir y la peor para pintar a mano. Su superficie cerrada hace que el rotulador, la témpera o la acuarela se queden encima, se corran y formen charcos y manchas. En cambio, la no estucada absorbe y se lleva bien con técnicas húmedas, aunque a cambio el trazo se abre un poco.

El historietista Enrique Lipszyc lo dejaba claro: en las cartulinas satinadas y brillantes el pincel se desliza más rápido que en la opaca, y las opacas más gruesas aguantan mejor el trabajo encima. Traducido a tu mesa: si vas a dibujar o pintar, busca no estucada y con cuerpo; si vas a imprimir un diseño, busca estucada.

Y ojo con el rotulador: sobre estucada, uno de base agua puede tardar en secar y emborronar el trabajo. Si ya la tienes estucada y quieres pintarla, prueba primero en una esquina. Y si tu duda es qué pintura usar según la técnica, aquí la explicamos por tipo de pintura.

Qué gramaje necesitas según lo que vas a hacer

No hay una cartulina buena y otra mala; hay una para cada uso. Esta es la escala que funciona:

  • 120-160 g/m²: es papel grueso más que cartulina. Sirve para forrar, hacer guirnaldas o cubiertas ligeras, no para algo que deba mantenerse plano.
  • 170-200 g/m²: el caballo de batalla de oficina y colegio. Tarjetas de estudio, cubiertas de trabajos, manualidades con niños. Un bloc de trabajos manuales de cartulina de 240×315 mm en 10 hojas ronda los 3,41 €, y la versión A3 sale sobre 7,67 €.
  • 200-250 g/m²: tarjetas, invitaciones, portadas y separadores. Ya tiene presencia, pero empieza a rozar el techo de muchas impresoras domésticas.
  • 250-300 g/m²: tarjetas de visita, certificados, cubiertas de dosier. Aquí el resultado fino lo da una imprenta, no tu máquina de casa.
  • 300 g/m² en adelante: ya es cartón delgado. Estructuras, cajas, maquetas y todo lo que deba sostenerse solo.

Un dato que sorprende: una cartulina de 170 g/m² en A4 sale a unos 0,18 € la hoja en un paquete de 50, como este paquete de Apli en A4. El problema casi nunca es el precio, es haber comprado la que no era.

Tu impresora tiene un techo, y no es el que crees

Casi todas las impresoras domésticas empiezan a tener problemas por encima de los 200-250 g/m². El papel grueso no se dobla bien en el recorrido curvo del aparato, y una superficie estucada resbala, así que los rodillos agarran peor.

Si vas a imprimir en cartulina, hay dos cosas que cambian el resultado: usar la bandeja o la ranura para papeles especiales, y elegir un gramaje que tu máquina acepte de verdad. A partir de 180-200 g/m² conviene comprobar el manual antes de gastar la caja entera. En muchas de chorro de tinta, directamente, ni lo intentes.

¿Y si el diseño pide 300 g/m² y tu impresora se queda en 170? Aquí entra el truco que casi nadie usa.

En vez de comprar más grueso, monta dos capas

La mayoría de la gente resuelve el problema comprando un paquete de cartulina carísima que su impresora no traga. El camino corto es separar las dos funciones: una capa imprime y otra da rigidez.

Imprime el diseño en un papel que tu máquina sí acepte, de 160 a 170 g/m², y pégalo después sobre una base rígida. Para la base tienes desde cartón gris en hoja grande hasta cartón pluma de 3 o 5 mm con una cara adhesiva, que se corta con cúter y no se ondula como la cartulina. En el catálogo están agrupados en cartón pluma y cartón gris, y para un trabajo pequeño te sale más barato que una caja de cartulina de 300 g.

Cuándo el cartón gris y el cartón pluma ganan a la cartulina

El cartón gris es el material más aburrido del almacén y el más útil. Se numera por espesor (nº 6, 8, 10, 12, 14, 16, 20) y en hoja de 75×105 cm va de los 3,69 € del más fino a los 12,24 € del más grueso. Es la base perfecta para plantillas, encuadernación manual, marcos y todo lo que deba quedar rígido y plano.

El cartón pluma juega otra liga: 3 o 5 mm de espesor con dos caras lisas y un alma ligera. Es lo que se usa en maquetas y exposiciones porque aguanta plano, pesa poco y no se comba con la humedad.

Y no todo es papel. Si lo que buscas es volumen, la goma eva de 2 mm se corta y se pega sin problema; el papel crespón de 34 g/m² es para texturas y flores; el celofán, el charol y el fieltro resuelven cada uno una técnica concreta.

Guardarla bien es la mitad del trabajo

El papel no es inerte: absorbe y suelta humedad según el ambiente, y cuando lo hace, se mueve. Por eso la cartulina que guardas de pie en un cajón acaba con el borde ondulado.

Tres reglas y se acaba el problema:

  • Guárdala plana, nunca de pie ni enrollada.
  • Déjala dentro de su bolsa o bloc: esa funda es su mejor protección contra los cambios de humedad.
  • Lejos del radiador, del coche y de cualquier sitio donde la temperatura suba y baje.

Si vas a pintar con agua sobre una hoja fina, olvídate de que quede lisa: la humedad la va a mover. Ahí sí toca subir a 300 g/m² o prensar la hoja mientras seca.

Cuando el trabajo ya no es para casa

Cortes a medida, plastificado, encuadernación, carteles grandes. Hay un punto en el que hacerlo tú en la mesa cuesta más que encargarlo. En nuestros servicios de impresión y acabado se hace con la máquina adecuada y sin que se te ondule nada por el camino.

Preguntas frecuentes

¿Qué gramaje de cartulina puedo imprimir en una impresora doméstica?

Depende del modelo, pero por encima de 200-250 g/m² la mayoría empieza a atascar. A partir de 180-200 g/m² usa la bandeja para papeles especiales y comprueba el manual. Si tu impresora es de chorro de tinta, quédate por debajo de ese umbral.

¿Cuál es la diferencia entre cartulina estucada y no estucada?

La estucada lleva un recubrimiento liso que deja la tinta encima y da una impresión nítida; es la mejor para imprimir y la peor para pintar a mano. La no estucada u offset es porosa, absorbe más y se lleva mejor con lápiz, cera y pintura.

¿Por qué se me ondula la cartulina si la guardo en un cajón?

Porque el papel absorbe y suelta humedad según el ambiente y se mueve con ella. Guárdala plana, dentro de su bolsa, y lejos de fuentes de calor. Si la dejas de pie o cerca de un radiador, la ondulación es cuestión de días.

¿Cartulina o cartón pluma para una maqueta?

Cartón pluma. Con 3 o 5 mm tienes rigidez, poco peso y una superficie que no se comba con la humedad, que es justo lo que necesita una maqueta o un cartel de exposición. La cartulina sirve para las caras y los detalles finos.

Y si al final no das con el formato o el gramaje que necesitas, escríbenos y te lo buscamos: no todo el material está en la estantería, pero casi todo se puede conseguir.

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